Estuve viendo algunas versiones de esta receta on line, y lo que se repetía era la combinación del dulce de membrillo con ralladura de limón. Pues sí, queda muy bien!
Acá va mi propuesta:
Mucha ralladura de limón (sólo lo amarillo) embebida en vodka, por unas horas
2 tazas de harina multipurpose, común bien blanca
2 cucharitas de café de polvo para hornear (baking powder, Royal)
Dulce de membrillo cortado en cubitos, lo que deseen, digamos no menos de 1/4 de lata
1 taza de azúcar
1 taza de leche
Un chorrito de esencia de vainilla
1 huevo grande
4 cucharadas bien gordas de manteca
Harina extra para pasar los cubitos de dulce
Ablandamos la manteca en un bol dentro del microondas, la batimos con el azúcar, el huevo, la esencia de vainilla. Incorporamos las cascaritas de limón. Luego la leche, revolvemos. Luego la harina, tamizada con el polvo para hornear en forma de lluvia. Finalmente, agregamos los cubitos de dulce pasados por harina. Vertemos en una budinera enmantecada y enharinada.
NOTA: Yo usé un molde de siliconas y olvidé enharinarlo, pero sí le puse manteca. Algunos dulces se me fueron al fondo y luego me resultó más difícil desmoldar. Conclusión, no se olviden de enmantecar y enharinar bien, completamente.
Esta torta tuvo éxito en casa, y la hice luego de improvisar una pasta frola con short pastry comprado. Si bien protestaron porque era mucho dulce para la cantidad de masa, aclaro que no hice la masa casera por falta de tiempo, pero ya vendrá. No siempre puedo conseguir el dulce de membrillo en lata, del que compramos los argentinos.
Arriba, la pasta frola para la que hice un puré con el dulce incorporando oporto, puede ser cognac también o algún licor más bien seco. Sobre el puré de dulce se pone un enrejado de masa.
No aconsejo el short pastry o masa quebrada porque es muy difícil cortar el enrejado. A pesar de las protestas, la comieron toda!